Los Community Managers o Gestores de Comunidad son un colectivo tan diverso y variado, que resulta complicado unificar determinados criterios a priori, y sin embargo, es más que neceseario ya que independientemente de su bagaje formativo, está claro que responde a un perfil y puesto determinado en el organigrama de las empresas y que debe tener la formación, experiencia y cualidades adecuadas para llevar a cabo su labor con éxito: vamos, nada nuevo, es lo habitual en todas las profesiones.

El problema radica posiblemente en el hecho de que existe un gran número de Community Managers que no sólo ejercen de tales, sino de Social Media Managers, Strategist, Diseñadores, analistas, etc, algo que posiblemente os sea muy familiar, especialmente para freelancers, pero también para los que están trabajando por cuenta ajena.

Las empresas deberían tener claro que si contratan a un Community, tendrán a un gestor de comunidades, no a un estratega del marketing digital y los medios sociales, ni a un diseñador, ni a un relaciones públicas, (independientemente de que existan CM que sean capaces de realizar todas esas tareas con éxito) de hecho, no son pocos los perfiles profesionales que se sienten cada vez más arrinconados por el «intrusismo» al que se ven forzados los Community si quieren encontrar empleo: seguro que la mayoría de los Community que hacen miles de cosas, estarían mejor y desarrollarían sus tareas con mayor eficacia, si les dejasen trabajar «a lo suyo», a gestionar la comunidad según un plan y estrategias que un social media manager o strategist haya diseñado.

Sea como fuere, no estamos en ese mundo ideal en que el Community trabajaría respaldado por todo un equipo, sino en una realidad de «sálvese quien pueda», y ojo, esto no lo digo de forma peyorativa, sino que me parece lógico y obvio que todos nos busquemos el pan como mejor podamos.

Más bien, y con sinceridad, me parece un problema de planteamiento empresarial que otra cosa, y es que las empresas españolas quieren imponer normas y métodos alemanes para sus trabajadores, pero no para sus directores y ejecutivos, ni para la gestión de recursos humanos, igualdad, conciliación, etc. Ya sabemos que los países nórdicos son más productivos pero en nuestro país se trabajan más horas… Estoy segura de que un  trabajador español con el sueldo, las ventajas y prebendas o facilidades de uno alemán, produciría lo mismo o más. Me niego a pensar que los españoles somos más vagos, y me niego porque he trabajado años fuera de España y me he encontrado con españoles que eran más que competentes y estaban especialmente valorados en las empresas donde coincidimos, y siempre era la misma historia, salían de España porque aquí no se les valoraba, ni a nivel de remuneración ni profesional.

Puede que sea una cuestión cultural, el empresario español sigue pensando que hace un favor a los que trabajan para él por darles un empleo, mientras que en otros países, la relación entre empresario y trabajador es mucho más equilibrada y lógica: «no me estás regalando nada ni haciendo un favor, sino que me pagas para que haga algo para tu empresa, que a su vez, si va mejor, será mejor para todos».

Me he puesto algo política y reivindicativa, perdón, pero no puedo ser permeable a la situación…

¿Cómo afecta todo este planteamiento a los profesionales 2.0? Para empezar, la empresa debe evolucionar sí o sí a Empresa 2.0 (no se trata de abrirse perfiles sociales…) si va a entrar en Medios y Redes Sociales, y sobre todo, si quiere ser competitiva y sobrevivir; y para seguir, empleos hay, sí, pero la precariedad es casi general (como en todas las demás profesiones, cabe decir…): licenciados con dos o más idiomas que cobran menos de 3€ la hora, profesionales freelance que no pueden pedir más de 300€ por gestionar redes sociales e incluso hacer planes de marketing; ofertas de becario que no llegan ni a pagar el autobús, etc.

De acuerdo que ni están todos los que son, ni son todos los que están, pero como siempre, yo me refiero a los que son, a los profesionales, a los que lo dan todo incluso cuando les están pagando una miseria ridícula y no se les valora profesionalmente. La falta de respeto por el tiempo, la formación, la experiencia, los conocimientos ajenos, es una gran lacra para la empresa y los trabajadores, algo que entre todos, deberíamos tratar de evitar y de erradicar, sobre todo, si no queremos seguir siendo, los «vagos que viven por encima de sus posibilidades» de Europa… (Nótese la ironía).

 

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